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Arqueología misteriosa: en busca de “leonardos”
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Elaborado por los prestigiosos expertos del equipo de Más Allá, dirigidos por Carmen S. Fraile, Javier Sierra y Clara Tahoces.
Reportajes |
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Nacho Ares
Después de la sorprendente identificación de un antiguo lienzo por medio de una huella dactilar atribuida a Leonardo da Vinci, ahora se busca un gigantesco cuadro suyo debajo de una obra de Giorgio Vasari.
La obra pictórica de Leonardo da Vinci (1452-1519) no es muy extensa. Echar un vistazo a cualquier catálogo general de este artista del Renacimiento puede acercar un poco a la realidad que le rodea. Por esta razón, más allá de que sus trabajos sean extraordinarios, cada vez que aparece una nueva pieza producto de su mente privilegiada se convierte en noticia. Esto es lo que ha sucedido en las últimas semanas con el descubrimiento o, mejor dicho, la reidentificación del retrato de una Joven de perfil con traje del Renacimiento, de 33 por 23 cm. Se creía que era una obra de un autor desconocido del siglo XX. Sin embargo, el análisis del lienzo sobre el que está pintado por medio del Carbono 14 y, lo más extraordinario de todo, el estudio de una huella descubierta en una de las esquinas de la pintura ha demostrado que la obra pertenece al genial Leonardo, por lo que el precio de este pequeño cuadro ha pasado de ser 12.000 euros a alcanzar un valor en torno a los 100 millones de euros.
Pero no sería la única obra de este pintor que podría ver la luz en estos meses. La historiografía sabe que el artista italiano dejó inacabada una pintura al fresco llamada La batalla de Anghiari hacia el año 1505. Según el ingeniero y bioquímico Maurizio Seracini, un personaje real que aparece con su propio nombre en la novela de Dan Brown El código Da Vinci, la pintura de Leonardo se encuentra debajo de la famosa Batalla de Scannagallo, pintada por Giorgio Vasari, que se puede ver en la Sala del Consejo del florentino Palazzo Vecchio; una obra cinco veces mayor que la famosa Última Cena. Los cambios políticos del momento hicieron que la decoración del salón se transformara para agradar al nuevo dueño, Cosimo de Médicis, quien pidió a Vasari la nueva pintura. Para saber si la obra de Leonardo se conserva en el mismo lugar (no hay pruebas documentales que señalen que en algún momento se destruyera) Seracini quiere confirmar sus sospechas empleando un escáner de neutrones. Pero el proyecto es costoso y las autoridades italianas no dirán hasta 2010 si designan una porción del presupuesto público para ello.
Leonardo da Vinci trabajó en la obra del Palazzo Vecchio de Florencia junto con 5 o 6 aprendices. Dos de ellos eran españoles: el manchego Fernando Yáñez de la Almedina y el conquense Fernando Llanos Espagnuolo. Estos dos artistas pintaron a su regreso a España el retablo de san Cosme y san Damián en Valencia en el año 1506.
En la esquina superior izquierda del rebautizado retrato de una Bella Principessa puede verse perfectamente la impronta dejada por una huella dactilar. ¿A quién pertenece? Las sospechas de los peritos aparecieron cuando el análisis por Carbono 14 dató el cuadro entre los siglos XV y XVI. Gracias a una cámara multiespectral se ha podido comparar esta huella con otra de Leonardo da Vinci hallada en un San Jerónimo del Vaticano. La similitud entre ambas señala al genial pintor renacentista como su propietario.
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es increible que despues de tanto tiempo obras de leonardo sigan apareciendo es apasionante