Volver

Portada » Salud » Salud alternativa » Atención plena: Budismo terapéutico



Monográfico Más Allá

Horoscopos 2010

Ya está a la venta el Monográfico n.60 de la revista Más Allá, “El camino de Santiago y otras rutas iniciáticas del mundo". Incluye un dossier con la ruta xacobea.

Ver más monográficos »

Top artículos

Atención plena: Budismo terapéutico

Más Allá de la Ciencia nº 252

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Belen Dominguez 

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

  1. Budismo terapéutico
  2. Constancia y resultados

Tiene miles de años de antigüedad, pero es una de las técnicas más eficaces que utilizan para aliviar el estrés los profesionales de la salud mental. La atención plena es un claro ejemplo de conciliación entre la ciencia más vanguardista y la tradición budista.

Tradición espiritual y ciencia van de la mano en prácticas budistas como la meditación, sobre la que existen numerosas investigaciones que demuestran sus beneficiosos efectos sobre la función cerebral.

“Los estudios neurológicos con personas que meditan habitualmente demuestran que sus conexiones neuronales proliferan en las zonas del cerebro relacionadas con la atención, la empatía y la concentración. La estructura del cerebro se modifica a medida que se practica la meditación”, señala la psicóloga y autora de un libro sobre esta cuestión Isabel S. Larraburu.

Observar sin juzgar


La atención plena, también conocida como meditación atenta o mindfulness, de la que Isabel es una de sus primeras divulgadoras en España, es una técnica milenaria que se ha extendido entre los profesionales de la salud occidentales gracias al monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh.
El doctor Jon Kabat Zinn fue el pionero en introducirla en un programa clínico en su centro dedicado a la reducción del estrés de la Universidad de Massachusetts. Uno de sus principales colaboradores, Fernando A. de Torrijos, que, entre otras funciones, dirige los programas Mindfulness en el departamento de Psiquiatría del centro médico de esta universidad estadounidense y la organización Rebap, destinada a difundir esta técnica para reducir el estrés, explica que la atención plena “fue reconocida por el Buda como pieza clave para aliviar el sufrimiento. Su cultivo y sus aplicaciones prácticas son descritos claramente en las enseñanzas que nos dejó en el Sutra de la Atención”. “Se trata –prosigue el doctor De Torrijos– de una cualidad humana que todos poseemos pero muy pocos usamos: traer la atención al momento presente y observar tranquilamente lo que sucede sin tratar de cambiarlo y sin juzgar”. “Consiste básicamente en observar el entorno y a uno mismo: pensamientos, emociones y conductas”, añade Isabel Larraburu.

Entrenamiento


Parece sencillo, pero no lo es tanto. Estamos demasiado acostumbrados a permitir a nuestra mente-mono saltar de emoción en emoción, de juicio en juicio, de recuerdo a proyecto de futuro... En muy pocas ocasiones nos permitimos estar centrados en el presente. “La práctica en sí misma es muy simple, pero no es fácil. Requiere un elevado sentido de compromiso y gran curiosidad sobre el significado de estar vivo. Lo que importa es el interés y el espíritu de aventura”, opina De Torrijos.

“Al principio es muy difícil estar atento un tiempo más o menos duradero, porque los pensamientos siempre surgen y distraen. Me refiero a llegar a un minuto de atención plena –coincide Larraburu–. La idea es dejar que los pensamientos pasen de largo, darnos cuenta de que surgen pero tratarlos como si fueran nubes en el cielo, sin hacerles demasiado caso. Hay que entrenarse para volver a estar atento otra vez todas las veces que haga falta”. Para cultivar esta habilidad la psicóloga recomienda “empezar con una actividad sencilla, como lavarse las manos con atención plena u observar la respiración sin intentar cambiarla. Pero conviene ir añadiendo cada día una actividad más. Toda actividad puede realizarse con atención plena. Por eso todos los días se presentan ocasiones para practicar. También podemos mirar hacia nuestro interior cada vez que sintamos una emoción: observar el pensamiento y la reacción y dejar que la emoción siga su curso sin luchar contra ella ni intentar que permanezca”. Fernando A. de Torrijos cree que el secreto está en “despertar” esta capacidad. En la Universidad de Massachusetts lidera un proyecto para conseguirlo de forma gradual.

“En el programa de reducción de estrés se nos da la oportunidad de reconocerla en nuestro interior a través de prácticas de atención en la respiración y del escáner corporal. La hacemos aflorar mediante el yoga y la práctica de la meditación mientras andamos y sentados. Además, la empezamos a utilizar en nuestras interacciones de la vida diaria y en los ejercicios de meditación en los que cultivamos la sencillez, la espontaneidad, la compasión y la ecuanimidad”. El programa dura ocho semanas, durante las cuales se practican 75 minutos de meditación colectiva guiada cada semana y se proporciona a los alumnos una colección de discos compactos para que lo hagan en su casa durante 45 minutos al día, seis jornadas a la semana.

Puntúa el artículo
- Puntuación media 4/5 (33 votos)




Para identificar tus comentarios regístrate o accede si ya eres usuario.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA

:BANNER_2: