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Esoterismo: Arqueómetro, el mapa de los símbolos sagrados

Más Allá de la Ciencia nº 252

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  1. El Arqueómetro
  2. Geometría iniciática
  3. Arquitectura y Cosmos
  4. Simbología numérica y musical
  5. Watan
  6. Monte Meru
  7. Ars Brevis

Bajo la apariencia de un mandala circular que encierra formas geométricas básicas y multitud de símbolos, el arqueómetro es una controvertida estructura que plantea multitud de incógnitas aún sin resolver.

El arqueómetro sintetiza la esencia de todas las ciencias y las religiones de la Antigüedad. Arqueómetro: Ed. MeruDefinido como un instrumento que sintetiza las claves de todas las religiones y ciencias de la Antigüedad, la propuesta de un planisferio de las características del arqueómetro parece plantear un reto iniciático y de conocimiento, que tiene tanto detractores como adeptos, pero que no deja indiferente a nadie. Su publicación, en 1911, corrió a cargo de la organización Amigos de Joseph-Alexandre Saint Yves D’Alveydre. Las notas de este ocultista francés (1842-1909) fueron recopiladas por sus discípulos a título póstumo y recogidas en un enigmático libro que encierra un mosaico de símbolos, escalas, números y palabras en distintas lenguas inscritos en el interior de un mapa de medidas prefijadas, que no aparece acompañado por referencia alguna sobre su funcionamiento. El astrólogo Serge Raynaud de la Ferriere, fundador de la controvertida Fraternidad Universal, que proclamaba la llegada de la Era de Acuario en 1948, alude al arqueómetro como “el instrumento que usaron los antiguos para la constitución de todos los mitos esotéricos de las religiones (...). Es el cielo el que habla: cada estrella, cada constelación viene a ser una letra, una frase o un nombre divino que da nueva luz a las antiguas tradiciones de todos los pueblos. Es la traducción material del VERBO en forma, color, gusto y sonido”.

Agharta


D’Alveydre basa su construcción planisférica en una “tradición primordial” que, según sostiene, ha sido preservada en estado puro y protegida en un misterioso lugar llamado Agartha, cuyo emplazamiento subterráneo se relaciona con el monte Meru, enclave mítico que aparece en los textos sagrados hinduistas. Una referencia física a este territorio, tan interesante como polémica, fue la expuesta por el contralmirante estadounidense Richard Evelyn Byrd (1888–1957), que relató en su diario toda una aventura en el interior de la Tierra, un recorrido de 1.700 millas (2.737,52 km) por montañas, lagos y ríos poblados por una fauna supuestamente desaparecida. El filósofo, matemático y metafísico francés René Guénon (1886-1951) también cita este enclave en su libro El rey del mundo cuando habla de expedicionario Ferdinand Ossendowski (1876-1945), quien en Bestias, hombres y dioses narraba las peripecias de un viaje que había realizado entre 1920 y 1921 por Asia central. Según Guénon, el lugar visitado por Ossendowski guarda gran semejanza con la descripción realizada por D’Alveydre de Agartha, un mundo subterráneo que se extiende bajo continentes y océanos. El título de “rey del mundo” corresponde, según su hipótesis, a un legislador universal cuya misión consiste en preservar la tradición sagrada de origen no humano. D’Alveydre expone la misma idea en su obra Teogonía de los patriarcas, en la que aboga por la restauración de un sistema político, la “sinarquía”, basado en el poder ejercido por una agrupación o corporación y que está íntimamente ligado a la idea de Agartha como sociedad secreta. Sin embargo, a diferencia de estos autores, que hablan de un lugar físico, el escritor Joaquín Albaicín considera que “Agartha no es un emplazamiento de orden físico. A Agartha solo pueden acceder aquellos hombres que hayan recuperado el estado primordial o adámico (desde el punto de vista judeocristiano, el estado adámico es el propio de Adán antes de abandonar el Paraíso, y que se aspira a recobrar mediante la iniciación). Por tanto, es un reino que pertenece al intermundo, al universo de lo sutil”. Del mismo modo, para el profesor de Cábala Eduardo Madirolas Isasa, “en la tradición cabalística hay una referencia a algo que podría considerarse similar a Agartha. Se trata del Edén superior. El Edén superior es Jojmá, la segunda sephirá, que es un estado de conciencia místico, no un lugar físico. El huerto del Edén es el huerto de la conciencia, que mora en lo eterno”.

Divisón de opiniones


El misterio que rodea al arqueómetro se intensifica aún más si tenemos en cuenta un detalle intrigante. La revista La Gnose, expresión de la iglesia gnóstica francesa, con René Guénon como director, comenzó a publicar por entregas los Comentarios al arqueómetro en julio de 1910, un año antes de que viese la luz el libro de Saint Yves D’Alveydre.
En opinión de Alberto Gallardo, que editó esta obra en castellano en 2007 con el título Letra y espíritu (Ed. Meru), “quizá esto se debió a una maniobra por parte de Guénon y su equipo para intentar contrarrestar esa publicación ocultista que sabían que se iba a producir, queriendo, en la medida de lo posible, poner la venda antes de la herida. No sería demasiado descabellado pensarlo, viendo la lamentable influencia que ha tenido el ocultismo posteriormente en el conjunto de lo que podríamos llamar ‘neoespiritualismo’, junto al espiritismo y al teosofismo, cuyos frutos no son sino la enorme confusión reinante hoy en día con respecto a lo que es y no es verdaderamente esotérico”. Se cree que la principal fuente de las notas de D’Alveydre fueron sus contactos con maestros orientales, tal como apunta en su Misión en la India: “No debo mi iluminación sinárquica sobre el pasado y sobre el presente a la voluntad de ningún iniciado asiático actualmente vivo, sino a unas cuantas indicaciones de un augusto fallecido”. Para Albaicín, sin embargo, D’Alveydre es un personaje de “ribetes muy literarios”, a cuyas supuestas revelaciones no concede gran valor: “Su concepción de los centros espirituales como una especie de ONG, así como su pomposo uso de expresiones como la Universidad de la Tartaria o la Universidad Solar, denotan no solo un obvio infantilismo mental, sino también un modo profundamente laico y contemporáneo de entender las realidades espirituales”.

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1 comentarios a "Esoterismo: Arqueómetro, el mapa de los símbolos sagrados":

  • anonimo (Anónimo)  dice (09 / 03 / 2010):

    Alguien preguntaba en un comentario si Dios creo al diablo.En unos escritos antiguos se dice, que satanas una vez fue un principe cuyo imperio se extendia por parte de esta galaxia, procedian de la evolucion de los reptiles y tuvieron una inteligencia superior a la humana, pero carecian de sentimientos.Por eso como principe del mundo creo grandes reptiles en la tierra, cuando Dios creo al hombre sintio envidia e introdujo la muerte en el mundo, se que los escritos estan sellados,pero pude hacer una fotocopia a la cara de ese principe llamado satanas os aseguro que es impresionante.

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