Volver

Portada » Reportajes » Reportajes » Gripe A: Las sombras de la epidemia

  • victimas de la gripe española...
  • victimas de la gripe española...1 comentarios
  • Adrian Gibbs ...
  • Keiji Fukuda...
  • José Ángel Córdova...

Galería de fotos:
Gripe A: Las sombras de la epidemia



Monográfico Más Allá

Horoscopos 2010

Ya está a la venta el Monográfico n.60 de la revista Más Allá, “El camino de Santiago y otras rutas iniciáticas del mundo". Incluye un dossier con la ruta xacobea.

Ver más monográficos »

Top artículos

Gripe A: Las sombras de la epidemia

Más Allá de la Ciencia nº 245

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Miguel Seguí 

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

  1. Conspiraciones-Gripe A-gripe porcina-epidemia
  2. La epidemia del miedo
  3. Negocio farmacéutico

Como si se tratase de un nuevo jinete del Apocalipsis, la gripe A ha despertado temores y sospechas en todo el mundo.Y es que se trata de una epidemia global que, según muchos, encierra muchas incógnitas, que van desde su posible origen artificial, repetidamente negado por las autoridades sanitarias, a su supuesta utilización con oscuros fines de manipulación social. Una pandemia biológica, y también informativa, que suscita demasiadas dudas.

La imagen de personas portando sobre su rostro una máscara protectora se ha convertido en el símbolo gráfico de una naciente epidemia que ha despertado muchos temores atávicos. Durante unas semanas, desde finales del mes de abril, los informativos de radio y televisión y los diarios de todo el mundo han transmitido la inquietud a los ciudadanos con noticias sobre el creciente número de infectados por esta nueva plaga, que comenzó llamándose “gripe porcina” para acabar siendo denominada “gripe A”. A la vista de las imágenes y las reacciones de muchos, casi parecía una nueva peste negra de reminiscencias medievales. Las características de esta pandemia suscitaron muy pronto la sospecha de que había algo en ella que se escapaba a las explicaciones promovidas desde los estamentos oficiales, como su posible origen artificial, ya sea accidental o fruto de una oscura conspiración, o como la posibilidad de que su tratamiento informativo estuviera promovido por algunos gobiernos –como sostienen muchos, entre ellos algunos científicos–, sin olvidar los posibles intereses ocultos, o simplemente económicos, que podrían estar promoviendo la epidemia. Esta historia que todavía se está escribiendo tiene un protagonista que acaba de hacer su debut en el panorama internacional. Su nombre es H1N1, un virus que procede de una combinación de distintos virus gripales de origen humano, porcino y aviar. Este origen diverso provocó en un primer momento que se convirtiese en un organismo sospechoso. Pero en la Naturaleza la combinación de virus de procedencia diversa no es una excepción, como bien recordaron los especialistas en microbiología de todo el mundo… Aunque es posible que en este caso sí hubiese alguna sombra sospechosa. Adrian Gibbs no es precisamente un novato en el campo de la virología. A sus 75 años puede presumir de ser uno de los principales expertos en el estudio de los diferentes tipos del virus de la gripe, a los que ha dedicado cuatro décadas de su vida. También es uno de los participantes en el desarrollo del antiviral oseltamivir, más conocido por su nombre comercial, Tamiflu, uno de los principales tratamientos para esta nueva gripe y también para otras, como la gripe aviar, que desde hace unos años amenaza con traspasar la frontera entre el mundo de las aves y los humanos. Este veterano investigador sorprendió a la opinión pública al anunciar que había encontrado una serie de indicios que hacían sospechar que el H1N1 tenía un origen artificial. Gibbs dijo que estaba preparando la publicación de un informe en el que se recogían una serie de características de este nuevo virus que indicaban que había sido cultivado en huevos, que es la forma habitual en la que los laboratorios de investigación hacen crecer las diferentes cepas de virus. “Pudo ser un error, que un virus que estaba siendo cultivado para preparar una vacuna pasase a los seres humanos o a algún animal y de él a nosotros”, declaró el investigador, que destacó la importancia de conocer el verdadero origen del virus para poder desarrollar el tratamiento más eficaz. La postura de este solvente científico sorprendió en todo el mundo, aunque rápidamente Nancy Cox, conocida viróloga y portavoz del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos, se apresuró a manifestar que no había evidencias que respaldasen las declaraciones de Gibbs. Aparentemente más prudente fue la reacción de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que anunció una iniciativa para indagar si la gripe se debía a un error humano cometido en algún laboratorio. La investigación terminó escasos días después con el anuncio del director adjunto de la OMS, Keiji Fukuda, de que el virus había aparecido “de forma natural y no en un laboratorio”. Incluso el ministro de salud mexicano, José Ángel Córdova, manifestó que se iba a intensificar la vigilancia en los laboratorios de investigación biomédica para descartar que la epidemia se hubiese iniciado en uno de ellos. No había que preocuparse. El virus no era algo creado por la mano del hombre, sino una de esas plagas de la Naturaleza que de tanto en tanto nos golpean de forma impredecible, como los terremotos y los huracanes. Pero las sospechas del doctor Gibbs sobre un origen artificial no han sido las primeras. Casi desde el comienzo de la pandemia se elevaron las voces que apuntaban a un origen poco claro del nuevo virus.

OSCURO ORIGEN


Según Wayne Madsen, un conocido periodista estadounidense experto en asuntos de seguridad nacional, un equipo de científicos de la ONU que ha estado trabajando sobre el virus Ébola –causante de la mortal epidemia que ha golpeado en varias ocasiones el corazón de África–, así como sobre el sida, ha descubierto que hay una serie de características del virus de la gripe A que indican un origen artificial. Las sospechas provienen de la observación de que el H1N1 se transmite utilizando unos mecanismos (vectores) que, en opinión de estos expertos, sugieren esa procedencia, posiblemente como parte de un programa de desarrollo de armas biológicas. Por su parte, unos investigadores de Indonesia también han expresado su convencimiento de que el nuevo virus es el resultado de un patógeno creado a través de ingeniería genética. Otras pistas apuntan directamente a Fort Detrick, el centro de investigación médica del Ejército de Estados Unidos que ya atrajo la atención mundial en 2001, cuando se supo que el ántrax que contenían las cartas utilizadas en ataques terroristas procedía de sus instalaciones. Un oscuro asunto que provocó cinco muertes y una psicosis terrorista considerable justo después de los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el edificio del Pentágono y que se saldó con el suicidio de un destacado investigador, el doctor
Bruce Edwards Irvins, que fue acusado de complot por el FBI. En esta ocasión, los rumores que hacen referencia a estas instalaciones de investigación biológica para aplicaciones militares han ido acompañados de la inexplicable pérdida de varias muestras virales en Fort Meade, un centro militar especializado en información e inteligencia. La extraña desaparición de contenedores con patógenos como el Ébola y el ántrax no deja de ser sugerentemente sospechosa.

Más informacion sobre este tema en el número 245 de Más Allá


Madagascar: otro virus letal
Gripe española ¿virus de origen sospechoso?
Gripe aviar: peligro latente
Laboratorios bajo sospecha

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (143 votos)




Para identificar tus comentarios regístrate o accede si ya eres usuario.

1 comentarios a "Gripe A: Las sombras de la epidemia":

  • Fede (Anónimo)  dice (05 / 08 / 2009):

    Diversos estudios clínicos realizados con motivo de anteriores brotes de epidemia de gripe han observado un marcado aumento en la tasa de muerte por causas cardiovasculares durante esos periodos de tiempo. Estos mismos trabajos científicos han demostrado la eficacia de las campañas de vacunación, ya que lograron disminuir notablemente el impacto de las posibles complicaciones.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA

:BANNER_2: