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ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Javier Sierra Fotos Helena R.olmo
No es un secreto que Javier Sierra lleva años obsesionado por el fenómeno de la bilocación. Ese peculiar don de los místicos, que les capacitaba para estar en dos o más lugares a la vez, ha inspirado su novela La dama azul (Planeta). Nuestro consejero editorial abre ahora su cuaderno de notas y nos desvela la jugosa entrevista que mantuvo en la Congregación para las Causas de los Santos de Roma con un investigador vaticano también obsesionado por este misterio. Así fue su encuentro.
Poco podía imaginar que aquella radiante mañana de julio de 2007, en la misma embocadura de la plaza de San Pedro de Roma, iba a descubrir uno de los oficios más fascinantes del mundo: el de relator para las Causas de los Santos. Cristóforo Bove, franciscano, pertenece a una élite de varones del Vaticano responsables de dar luz verde o cerrar el paso a los cientos de candidatos que esperan ocupar un lugar en los altares. Su trabajo consiste en examinar cuantas fuentes autobiográficas, biográficas, procesales, iconográficas o documentales existan sobre esos aspirantes. Dicho así no parece una tarea muy excitante, pero tras la etiqueta oficial hay, como siempre, mucho más: ser relator en Roma significa, sobre todo, enfrentarse a diario a lo sobrenatural y valorar si los milagros o dones místicos que declaran esos pretendientes son reales o no. Para cumplir su misión, el padre Bove trabaja solo, casi como Fox Mulder en la serie Expediente X. Y lo hace en un despacho pequeño en el que sobresale un gran armario sin estanterías sembrado de cajones rotulados con nombres, apellidos y fechas. Algunos de ellos serán los santos del futuro. Al ascender al tercer piso de la Congregación de los Santos y echar un vistazo indiscreto a su lugar de trabajo, incluso reconozco alguno de ellos. Me sorprende un cajón a desmano, situado detrás de una percha: “Manuel Nunes Formigâo, †1958”.
“¿No fue este el sacerdote que recogió las primeras declaraciones de las niñas de Fátima?”, pregunto incrédulo al padre en cuanto estrecho su mano y acepta que le entreviste. Bove sonríe. Es un hombre afable, de mirada honesta, pero con un gesto suave me da a entender que no hablará de las causas que aún están bajo estudio. Ni una palabra de los ciento sesenta cajones que tiene abiertos en su despacho. Acepto. –Mi trabajo –dice– es elaborar una Positio de cada uno de los candidatos a beatos o santos que llegan aquí. Se trata de una especie de biografía documentada en la que describo las virtudes heroicas de un “siervo de Dios” y que más tarde será fundamental para probar su valía.
Para redactar cada una de esas Positios el padre Bove se sirve de colaboradores externos. Son especialistas en cualquier rama del saber: desde traductores de idiomas extraños en los que un beato pueda haber hablado durante un éxtasis, a peritos calígrafos, médicos o periodistas. En 1983, cuando se creó la figura del relator, la Congregación para las Causas de los Santos contaba ya con un pequeño ejército de ellos. Estaba integrado por dos decenas de monseñores, sacerdotes y legos, veintitrés abogados y hasta un par de monjas mecanógrafas. Bove está hoy en la cima de ese equipo. Forma parte de un cuarteto de sabios que se reparte las tareas según el “grupo lingüístico” al que pertenezca el aspirante a los altares, con el fin de facilitar la recopilación de materiales en su lengua original.
¿Es o no un trabajo fascinante? Del padre Bove fue, por ejemplo, la responsabilidad de armar los ocho voluminosos tomos de pastas rojas de la causa de santificación del Padre Pio Tardó seis años. Y con razón. “Fue una causa complejísima”, dice ahora. “Sus fenómenos místicos, como los estigmas o su capacidad de videncia, tuvieron que ser estudiados a conciencia. Precisamente lo hizo un español, el padre Peralta.” Su caso me interesa particularmente. A fin de cuentas, el venerado capuchino de Pietrelcina es el último religioso contemporáneo, junto al ya santo brasileño Fray Galvão, al que Roma ha reconocido un extraordinario don que sigue desafiando a la ciencia: el de la bilocación. Y de eso, precisamente, fui a hablar con Bove a Roma.
–Déjeme, primero, que le precise el propio término de bilocación –mi interlocutor habla lentamente, como si impartiera una lección magistral–. Fue acuñado en el ámbito de la literatura eclesiástica y tiene una clara orientación mística. Hoy se suele preferir el de “desdoblamiento corporal”. Así, la bilocación o desdoblamiento corporal es la simultánea presencia de un individuo en dos lugares a la vez. Y añade: –La bilocación así entendida consta de dos aspectos fundamentales: el primero es subjetivo, esto es, la bilocación tal y como es percibida por el sujeto. Por ejemplo, San Pio de Pietrelcina escribe a menudo a sus fieles y les confirma que ha ido a visitarles “en espíritu”; no se trata de una bilocación corpórea, sino subjetiva, percibida desde el interior del sujeto. Estas bilocaciones espirituales suelen estar rodeadas de una nebulosidad onírica, ligadas incluso a la fantasmogénesis o la capacidad de producción de imágenes según principios aún no establecidos por la ciencia. Ya en tiempos de San Agustín, en el siglo V de nuestra era, este escribió sobre un joven que mientras dormía iba a visitar a penitentes a las que no podía ver durante el día porque el acceso al beaterio en el que ellas se encontraban estaba prohibido a los varones. Nunca fue una bilocación absoluta; se trataba de un desdoblamiento subjetivo. Hay ejemplos en toda la literatura patrística, especialmente en la Alta Edad Media, a partir de los siglos XII, XIII y XIV.
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Soy un profesor de la Preparatoria Regional de El Grullo de la Universidad de Guadalajara. e presentado de menos 10 bilocaciones, tanto en mi vida cotidiana coo en la propia escuela. muchos de mis compañeros, familiares y amigos no me creian hasta que lo comprobaron personalmente. la verdad no tengo control de estas bilocaciones y no se porque suceden, les dejo mi correo electrònico por si alguien se interesa en ello. la verdad yo estoy intrigado. mi nombre es Guillermo Gonzàlez Delgadillo, vivo en Autlàn , Jalisco. Mèxico. mi correo es memojal@hotmail.com. tengo Maestria en Educaciòn y soy Profesor de la Preparatoria antes mencionada.