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Elaborado por los prestigiosos expertos del equipo de Más Allá, dirigidos por Carmen S. Fraile, Javier Sierra y Clara Tahoces.

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Los pasajeros fantasma del vuelo 401

Más Allá de la Ciencia nº 235

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1. Introducción2. Error humano3. Miedo en el aire4. Curiosidades

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Una de las supervivientes del trágico accidente confirma las apariciones. En 1972 el Vuelo 401 de Eastern Airlines se estrelló en una zona pantanosa de Miami (EE.UU.), lo que provocó la muerte de un centenar de personas. Poco después otros aviones de esa compañía comenzaron a informar de extraños sucesos a bordo. Varios testigos aseguraban haber visto a algunos de los tripulantes del 401 fallecidos. MÁS ALLÁ ha accedido a información exclusiva sobre este clásico de la parapsicología.

Es un episodio desconcertante que escapa a todos los tópicos conocidos sobre las apariciones fantasmales. En esta ocasión no se trata de una casa desvencijada ni de un viejo castillo. Estamos ante unos sucesos que alcanzaron fama mundial gracias al periodista y escritor John G. Fuller, que en 1976 publicó el caso en su libro
The Ghost of Flight 401 (El fantasma del Vuelo 401), un trabajo que sería ampliado dos años después por su esposa Elisabeth Fuller en My Search for the Ghost Flight 401 (Mi búsqueda del fantasma del Vuelo 401) y que fue llevado a la gran pantalla por el director William Schatner con el título The Crash of Flight 401 (El accidente del Vuelo 401).
Nos referimos a las supuestas apariciones del capitán Bob Loft y del ingeniero Don Repo, fallecidos en el terrible accidente de aviación del Vuelo 401 de la compañía que tuvo lugar en Miami (EE.UU.) el 29 de diciembre de 1972. Por increíble que pueda parecer, se trata de manifestaciones constatadas por más de una decena de personas que conocieron a ambos tripulantes: pilotos, azafatas y compañeros suyos en la citada compañía. MÁS ALLÁ ha viajado a la ciudad estadounidense para entrevistar a Mercedes Ruiz, una azafata que sobrevivió a la tragedia y que fue testigo del extraño ambiente que se vivió después de la catástrofe aérea. Hasta ahora este escalofriante caso había sido catalogado como leyenda urbana. Pero ¿lo era realmente? Gracias a la colaboración del escritor Carlos Canales (www.carloscanales.com), contertulio habitual de La Rosa de los Vientos de Juan Antonio Cebrián (Onda Cero), pudimos localizar a nuestra protagonista.
Bob Loft
Don Repo














Los últimos minutos del vuelo 401


29 de diciembre de 1972. A las 21:00 horas el avión Tristar Jet L–1011 de la Eastern Airlines N 310, registrado como Vuelo 401, despegó del aeropuerto JFK de Nueva York rumbo a Miami. Bob Loft, el capitán, inició el despegue con toda normalidad. En la aeronave viajaban 176 pasajeros y 13 miembros de la tripulación. El aparato llevaba cuatro meses haciendo la misma ruta, y tenía en su haber mil horas de vuelo y quinientos aterrizajes. “Ese vuelo –recuerda Mercedes Ruiz–no presentaba nada diferente a cualquier otro. Salimos con un poco de retraso de Nueva York y llegamos a Miami sobre las 23:30. Empezamos a verificar todo en cabina para iniciar el aterrizaje y nos sentamos en nuestros asientos, que, como ustedes saben, están al lado de cada una de las puertas.” Fue un recorrido tranquilo hasta que a las 23:32, después de haber solicitado a la torre de control de Miami los permisos necesarios para iniciar la maniobra de descenso, el capitán, el primer oficial de vuelo, Albert Stockstill, y el ingeniero Don Repo se percataron de que algo no marchaba bien. En el cuadro de mandos una de las tres luces verdes encargadas de señalar cualquier contingencia en el funcionamiento del tren de aterrizaje no dejaba de parpadear. Los indicadores mostraban que la rueda ubicada en la parte delantera, debajo del morro del avión, estaba bloqueada. Algo inusual que no había ocurrido en ninguno de los trayectos que había realizado aquel avión desde agosto de 1972. Bob Loft, de 55 años, Albert Stockstill, de 40, y Don Repo, de 50, decidieron poner remedio a aquel imprevisto. Tras abortar el aterrizaje ascendieron a 2.000 pies. Conectaron el piloto automático y empezaron a volar en círculo sobre el Parque Nacional de los Everglades mientras intentaban descubrir qué había originado el fallo mecánico. Don Repo se desabrochó el cinturón de seguridad y se dirigió al foso del infierno, también conocido como “banco del infierno”, una pequeña trampilla cuadrangular que da acceso a la parte inferior del avión y a los compartimentos del tren de aterrizaje. Sin dudarlo un instante se introdujo en el claustrofóbico habitáculo para encontrar la avería y descartar que fuera un error del cuadro de mando. Si la rueda estaba bloqueada, podría solucionarse manualmente. Si no lo estaba, se debería a un mal funcionamiento del dispositivo luminoso. Pero los tejemanejes del azar o el destino quisieron que justo en ese instante se desactivara el piloto automático sin que nadie en la cabina reparara en ello. El Vuelo 401 comenzó a perder altura. Nadie percibió el descenso. Ni siquiera las dos llamadas desde la torre de control del Aeropuerto Internacional de Miami –cuyos trabajadores habían observado el ilógico comportamiento del avión en los radares– alarmaron a los miembros de la tripulación. El avión se precipitaba contra el suelo a una velocidad de 366 km/h hacia el área pantanosa de los Everglades.

“Nos sentamos –prosigue Mercedes Ruiz reviviendo el fatídico instante que cambió su vida– y en algún momento pensé que estábamos tardando en aterrizar. Miré través de una de las ventanillas y me di cuenta de que las luces de la costa de Miami habían quedado atrás, lo cual me sorprendió. Entonces me quité el cinturón y fui a buscar a mi compañera, que estaba al otro lado del avión: `Pat, ¿qué pasa, que no aterrizamos?´, pregunté. Ella contestó: `Seguramente hay mucho tráfico´. Unos minutos después sentí un fuerte golpe en mi mano derecha y el avión giró hacia la izquierda con violencia. Todo fue muy rápido. Recuerdo que grité. Vi un relámpago de luz y después todo se quedó en silencio.”

1. Introducción2. Error humano3. Miedo en el aire4. Curiosidades

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2 comentarios a "Los pasajeros fantasma del vuelo 401":

  • michell (Anónimo)  dice (12 / 01 / 2010):

    en la pregunta ¿por qué solo se veían los espectros responsables indirectos del accidente y no los de otros miembros de la tripulación o los de los pasajeros? ¿Tenían un propósito estas presuntas presencias?

    ellos si tenian un propocito el capitan Bob Loft dijo antes del deastre en su avion que nunca chocaria un avion mientras el esta al mando y a cumplido su promesa

  • CARLOS  (Anónimo)  dice (25 / 11 / 2009):

    HACE AÑOS LEI ESTE LIBRO MUY FASCINANTE, ME GUSTO.

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